El estudio realizado entre 20 adultos a lo largo de dos meses de uso de dispositivos CPAP arrojó que entre las mejoras propias del tratamiento se incluían la disminución de bolsas bajo los ojos, las arrugas en la frente y del enrojecimiento facial producto de la hinchazón y la falta de oxígeno de la apnea del sueño. Un panel de 22 evaluadores revisó las fotografías del antes y el después de estos sujetos dispuestas una al lado de la otra en orden aleatorio para determinar estas diferencias.
El resultado sugiere que, junto a la somnolencia, la apariencia facial de los fotografiados mejoró después de sus respectivos tratamientos vía CPAP. Tras el análisis la conclusión publicada en Journal of Clinical Sleep Medicine señala: “Se percibe que los pacientes con apnea obstructiva del sueño parecen más alertas, más jóvenes y más atractivos después del uso constante de presión positiva en las vías respiratorias. Se identificaron cambios objetivos en el volumen y el color de la superficie facial. Las disminuciones posteriores al tratamiento en el enrojecimiento pueden informar impresiones subjetivas de un estado de alerta mejorado”. El estudio también proyectó tridimensionalmente rasgos evaluados positivamente en pacientes al inicio de sus tratamientos con CPAP.
Si bien no hay estudios concluyentes sobre la adherencia o uso exitoso del Cpap en la población chilena, publicaciones del Centro del Sueño UC estiman que, a lo largo de la muestra de un año, cerca de un 60,5% de pacientes con Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño mantuvo el tratamiento. El mismo paper concluye que quienes tienen mayores probabilidades de perseverar en su uso son las personas que sufren más síntomas diurnos o cuadros más graves.
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