En el caso del tratamiento farmacológico contra el insomnio, muchas veces el uso del medicamento puede salir más caro que la enfermedad si se atiende a los efectos secundarios que genera la dependencia a las benzodiacepinas. Efectos que pueden ir desde la somnolencia diurna, confusión, mareos y problemas de memoria y concentración. A esto se suma la problemática de la automedicación y venta irregular de medicamentos sin receta en ferias libres y otros comercios de internet.
En un país como Chile, que reporta que cerca del 75% de las personas declaran dificultades para dormir y donde el aumento de del consumo de inductores del sueño aumentó un 35% tras la pandemia, la problemática fue abordada en diversas mesas del reciente IX Congreso de Medicina del Sueño SOCHIMES 2025, principal plataforma científica de actualización de conocimientos y tecnologías que reúne a los profesionales de la especialidad. Respecto a esto, la organización, encargó especialmente al neurólogo José Luis Castillo exponer una panorámica de los nuevos antecedentes publicados sobre el uso de medicamentos alternativos para el tratamiento farmacológico del insomnio.
La importancia de conocer más sobre un marco investigativo de este nuevo campo está marcada también por una iniciativa propia de los pacientes que consultan a los especialistas, dice Castillo, quien reconoce que hay una mayor conciencia sobre lo que significa el abuso de estos fármacos. En ese sentido, es posible ver una proliferación de investigaciones a nivel internacional sobre la versatilidad de tratamientos farmacológicos alternativos con base en el magnesio, la melatonina, la valeriana y otros compuestos naturales.
“Investigar y proponer este tema fue un desafío para mí porque yo soy un médico tradicional, digamos”, aclara sobre formación convencional en el uso de medicamentos de laboratorio para tratar enfermedades y síntomas. “Generalmente yo no daba mayor importancia a lo que los pacientes me reportaban que estaban tomando: magnesio, pasiflora o alguna otra hierba. En la medicina del sueño que uno practica no solemos preocuparnos de otras alternativas a los medicamentos que generalmente se prescriben y cuya eficacia, si bien está comprobada en la mayoría de los casos, también está teñida de factores emocionales o psicosociales que requieren otro abordaje. Muchas veces es una mala solución la utilización de los medicamentos tradicionales denominados hipnóticos que son claramente adictivos y conllevan muchos otros efectos secundarios”, plantea. “Por esta razón se volvió muy interesante averiguar sobre evidencia, revisar literatura científica y otras publicaciones al respecto y otros antecedentes para constatar si había algo importante o de lo cual preocuparse, al respecto. Me encontré con que había bastante, en realidad”, agrega sorprendido.
Dice haberse encontrado en revistas y repositorios médicos con información actualizada y reveladora, con evidencia no del todo robusta aún, pero que está en período de revisión creciente a nivel internacional dentro de marcos metodológicos serios en espacios como PubMed, conocida como “La biblia” de la búsqueda bibliográfica de la medicina mundial. “La medicina alternativa para el tratamiento del insomnio sigue siendo secundaria, pero no deja de ser importante que ya se esté estudiando e impartiendo en las universidades. Se puede decir que el uso de estos tratamientos es algo complementario a la medicina convencional”
Esto, en el entendido de que el tratamiento más importante para el insomnio es la Terapia Cognitivo Conductual que incluye las medidas conocidas de la higiene de sueño y otra serie de controles de estímulos, limitaciones de horario para dormir en el paciente, etcétera. Si consideramos que estas medidas son lo básico, la segunda línea del tratamiento vendrían a ser el uso de tratamientos tradicionales como las benzodiacepinas que suelen venir aparejadas de otros efectos como mareo, somnolencia en el día e incluso trastornos de la memoria.
En el caso de pacientes que llevan largos períodos de uso de estos hipnóticos, Castillo advierte también que muchos en padecimiento de estos efectos secundarios solicitan su cambio o alternativa. Ahí es donde la aplicación de medicamentos como el magnesio, la melatonina y otras, permiten ir retirando los otros fármacos de acuerdo a las cada vez más conocidas experiencias positivas.
Un impulso por nuevas alternativas
Además de los fitofármacos, el Dr. Castillo resaltó un campo que está viviendo un desarrollo incipiente pero muy importante: el análisis de la microbiota intestinal. La idea de que en el intestino hay un “segundo cerebro” por su cantidad de células nerviosas y producción de neurotransmisores, sugiere un campo de exploración revolucionario respecto a alteraciones en el sueño. “Son ideas muy revolucionarias donde, creemos, el uso de estos compuestos naturales tiene mucho que decir”, señala el doctor Jefe del Centro de Medicina del Sueño de Clínica Santa María.
Hoy en día es muy común encontrar alternativas medicinales homeopáticas o naturales a la venta en programas de televentas, mercados informales e internet. La mayoría basados en compuestos naturales como los que menciona Castillo y otros más exóticos. Sin embargo, el médico señala que el problema con estos preparados comerciales que se suelen vender como respuesta milagrosa al insomnio a base de cápsulas de adonina, pasiflora, zinc y distintos tipos de magnesio, no permiten determinar de manera científica una evidencia clara sobre su efectividad: “Se postula que casi todos estos productos actúan a través de un neurotransmisor que es el GABA. El principal neurotransmisor inhibitorio que existe en el cerebro y que está muy involucrado en los fenómenos del sueño. El punto es que cuando se mezclan estas cosas cuesta determinar cuál de todas estas sustancias está influyendo en forma más importante en el neurotransmisor. Esto también es parte del camino de investigación que se está realizando con los compuestos naturales y que debería ir en aumento. Creo que claramente estamos ante un camino bastante optimista si consideramos que son los mismos pacientes quienes consultan por alternativas de este tipo”, declara Castillo.
Junto con la preocupación por los efectos adversos de los fármacos tradicionales, es esta positiva presión de los pacientes la que también impulsa a los equipos de salud a aumentar su conocimiento sobre alternativas menos invasivas para el tratamiento farmacológico del insomnio y a buscar miradas más amplias para alcanzar un descanso definitivo.



