La Dra. Wendy Troxel, autora de “Sharing the Covers: Every Couple’s Guide to Better Sleep” recopila dos décadas de investigación sobre la relación marital y las diversas dinámicas relacionadas con el buen dormir. Al respecto advierte que la creencia de que las parejas felices deben dormir juntas -como un pilar de la cultura occidental- se enfrenta drásticamente con los hallazgos de la ciencia del sueño, la que a través de diversos estudios ha determinado que compartir la cama puede ser hasta contraproducente.
Según estimaciones, uno de cada cuatro adultos que conviven en pareja en EE.UU. ha optado por dormir solo o sola, una decisión que, aunque suele conllevar un estigma popular, puede ser la clave para la salud de la relación. En la investigación particular de Troxel, analizo cómo los mitos tradicionales sobre el descanso compartido afectan la convivencia. Algunas de estas creencias a continuación, según destaca este artículo de la revista Time.
Mito 1: “Dormir separados es señal de crisis”
El término “divorcio por dormir” perpetúa la idea de que la separación nocturna indica un mal matrimonio. Sin embargo, para muchas parejas, dormir juntos es fuente de resentimiento debido a ronquidos o diferencias de horarios. La calidad de la relación no depende de compartir las sábanas, sino de la capacidad de tomar decisiones conjuntas que prioricen el descanso de ambos.
Mito 2: “Los hombres duermen mejor que las mujeres”
Es un error suponer que los hombres siempre duermen mejor. Las mujeres sufren insomnio con el doble de frecuencia, aunque suelen alcanzar un sueño más profundo. Por otro lado, los hombres son más propensos a la apnea del sueño, una afección que provoca interrupciones respiratorias y un sueño poco reparador. El diagnóstico suele ser desigual, dejando a muchas mujeres sin tratamiento adecuado.
Mito 3: “El sexo induce un mejor sueño”
Si bien el orgasmo libera oxitocina, hormona que favorece la relajación, el sexo no neutraliza los ronquidos de la pareja ni ajusta el ritmo circadiano. Por el contrario, es el buen sueño el que beneficia al sexo: un descanso reparador actúa como afrodisíaco, aumentando el deseo y la actividad sexual al día siguiente, mientras que el cansancio es la principal causa de pérdida de interés.
Mito 4: “Madrugadores y trasnochadores son incompatibles”
Tener una pareja madrugadora y otra nocturna no condena la relación. El conflicto surge cuando se insiste en que ambos deben acostarse y levantarse al mismo tiempo. La clave es “conservar los afectos y detalles” y el tiempo compartido antes de dormir, pero permitiendo que cada uno siga su reloj biológico de forma independiente para evitar frustraciones.
Mito 5: “No irse a dormir enfadado”
La privación de sueño resiente el estado de ánimo y la capacidad de comunicación, elementos cruciales para resolver conflictos. En lugar de forzar una solución bajo cansancio extremo, es más efectivo posponer las discusiones difíciles hasta que ambos estén descansados. El dicho correcto debería ser: “No discutas justo antes de ir a dormir”.
Mito 6: “Puedo recuperar mis horas de sueño”
Considerar el sueño como una alcancía a la cual ir agregando o quitando horas de sueño para recuperar los fines de semana es un error técnico. Horarios irregulares como “quedarse en la cama hasta tarde” para compensar una mala noche suelen empeorar el insomnio. La terapia cognitivo-conductual recomienda, en cambio, mantener horarios fijos y limitar el tiempo en cama al tiempo real de sueño.



