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Reseña técnica de los dispositivos Flare Calmer Night: Innovación en regulación sensorial sin aislamiento auditivo

El crecimiento del diagnóstico de autismo en adultos o soluciones de protección contra el ruido ambiente que genera el hacinamiento o los espacios de trabajo han impulsado a la industria a innovar en esta temática que también abordan la dimensión del sueño de calidad. El mercado de la protección auditiva nocturna ha experimentado un auge y variedad de alternativas tecnológicas que buscan resolver los problemas de confort y aislamiento que generan los típicos tapones de oidos.

Dentro de este escenario, llegaron a nuestra redacción los dispositivos Flare Calmer Night, productos desarrollados por los británicos de Flare Audio quienes se han posicionado en la diversificación de tecnología de audio y auriculares para un público específico. Originalmente dedicados a crear tapones contra el ruido de conciertos para profesionales del rock como Jimmy Page (de Led Zeppelin), Jarvis Cocker o Richard Hawley (de Pulp), durante la pandemia decantaron por una familia de “atenuadores de estrés sensorial”, similares de tapones de silicona pero que conservan un pabellón auditivo diseñado para reducir este tipo de estímulos, especialmente de noche para su línea llamada Calmer.

Esta familia de productos incluye diferentes tamaños, filtros, accesorios, tallas para niños y diseños para diferentes situaciones y horarios. Pudimos probar el modelo Calmer Night de Flare, especialmente orientado para el descanso nocturno. Un repaso rápido por sus características y demás reseñas muestra el respaldo de médicos y otorrinolaringólogos, aunque los especialistas enfatizan que su idoneidad depende estrictamente de las necesidades particulares de cada usuario y del tipo de afección que se busque mitigar.

Para quienes sufren de fatiga auditiva o sobrecarga sensorial debido a condiciones como la misofonía, la hipersensibilidad o trastornos del espectro autista, este tipo de tapones de silicona, especialmente en sus variantes de uso nocturno ofrece una propuesta singular ya que no actúan como tapones tradicionales, sino como modificadores de sonido. Su arquitectura altera la forma en que las ondas acústicas ingresan al canal auditivo, reduciendo específicamente las frecuencias agudas y las resonancias estresantes situadas entre los 2 kHz y los 8 kHz. Este rango de sonidos específicamente es el que ha hecho evolucionar el oido humano para detectar amenazas o el llanto de un bebé para que el cerebro no pueda ignorarlo incluso dormido. y aunque su volumen sea bajo.

Al respecto, los sonidos más comunes que arruinan el sueño en este rango de frecuencia suelen ser el sonido de una gota golpeando el tambor metálico del lavaplatos, el llanto lejano de un bebé, la alarma de un auto a media cuadra de distancia, la vibración de un ventilador defectuoso, los populares tonos de mensajería de texto o alarmas de batería baja, el silbido del aire acondicionado, entre otros.

Sobre los tapones Flare para dormir, se trata de un producto diseñado específicamente para bloquear el ruido y reducir de forma real los decibeles del entorno. Integran una pequeña estructura interna de aluminio o titanio combinada con almohadillas de espuma viscoelástica que sellan el conducto auditivo de sonidos externos invasivos sin provocar sensación de presión intraocular o vacío como otros productos desechables. La percepción de los tapones es mínima incluso cuando se gira de costado sobre la almohada. Cuentan con un diseño cónico que controla la profundidad a la que se someten y un pequeño tirador que favorece su agarre y a la vez no estorba durante el sueño.

La ciencia detrás del diseño de los Calmer Night anula el reflejo de las ondas de sonido que ocurre en el canal auditivo, evitando mayores resonancias durante el descanso. Si se usan de dia, el mismo efecto evita la repetición caótica de las ondas replicándose en el oído que generan estrés.

Por otro lado, al tratarse de una construcción abierta, el elemento insertado en el canal auditivo no altera el mecanismo natural de autolimpieza del oído ni empuja los residuos hacia el interior. Sin embargo, personas que sufren de afecciones dermatológicas previas como eccemas, dermatitis o que posean canales auditivos con alta sensibilidad cutánea deben probar el producto previamente antes de exponerse a su uso por largas jornadas.

Asimismo los médicos advierten que el uso de tapones de este tipo no está recomendado para las personas que padecen de tinnitus o zumbidos crónicos, ya que la supresión selectiva de las frecuencias altas del entorno puede provocar que el cerebro perciba con mayor intensidad el zumbido interno, generando el efecto contrario al alivio deseado.

Los Calmer Night de Flare, están disponibles en diversos formatos y entregas para despacho internacional con un precio que bordea los 14 Euros.

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