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Un nuevo estándar regional: Diseñan guías clínicas de bioseguridad en América Latina

El Dr. José Antonio Duarte, Gerente de Asuntos Médicos de Becton Dickinson (BD), advierte que en América Latina el riesgo biológico se ha normalizado como parte de la rutina laboral. En conversación con Somnodromo.cl analiza cómo ciertos incentivos económicos desincentivan el reporte de punciones y revela la creación del primer grupo latinoamericano de expertos para emitir guías de práctica clínica en toma de muestras.

Complementando una visión general sobre el impacto de la fatiga del sueño y el descanso en los profesionales de la salud; ante el fenómeno de la accidentabilidad en punciones, la dimensión institucional y legislativa representa el otro gran pilar para abordar la problemática en la red asistencial. En conversación con Somnodromo, el Dr. José Antonio Duarte, Doctor en Ciencias Médicas, Químico Farmacobiólogo y Gerente de Asuntos Médicos para América Latina en Becton Dickinson (BD), analiza las barreras culturales y los incentivos perversos que perpetúan el subreporte en la región.

En sus palabras existe una especie de normalización del peligro y un falso incentivo económico como principales retos del servicio médico. “En la cultura laboral, tanto pública como privada, se ha naturalizado el peligro inherente a la manipulación de elementos cortopunzantes”, cree Duarte. Advierte que en varios países de la región la respuesta del sistema no ha sido erradicar el peligro, sino compensarlo económicamente.

La cuestión cultural de reportar o subreportar para evitar sanciones o desgaste es el principal motor que mueve las decisiones del personal. Ocurre en varios sistemas de salud públicos donde se otorgan bonos de riesgo por trabajar en entornos peligrosos. Ante esta compensación, el personal suele asumir que ya está cubierto por ese dinero adicional y no ve la necesidad de exigir o abogar por un sistema bioseguro, manteniéndose en sus labores con un cuidado individual pero sin alterar la estructura de riesgo. De esta forma, el peligro se asume como parte inevitable del día a día y no como un factor que debe eliminarse, estima el analista durante el conversatorio “Hablemos de Bioseguridad en Salud”, realizado en Chile por BD junto a diversos especialistas de esta industria. “A este fenómeno se suma la resistencia de los recintos asistenciales a registrar eventos adversos por temor a perjudicar sus indicadores de calidad o acreditación”, agrega.

La primera guía de práctica clínica en bioseguridad para Latinoamérica

Duarte enfatiza la necesidad de separar la noción de riesgo del prestigio institucional: “Existe la idea equivocada de que reportar un accidente en una institución afectará negativamente su reputación, cuando en realidad el prestigio de un centro de salud se mide por sus buenas prácticas y certificaciones. El riesgo en la toma de muestras siempre estará presente, pero al acreditar procesos e invertir en tecnología de calidad y bioseguridad, se entrega un valor agregado real tanto al usuario como al trabajador”.

-¿Existe un protocolo institucional compartido a nivel regional respecto de la recolección de muestras para profesionales como enfermeros, tecnólogos médicos o bioquímicos?

Uno de los vacíos históricos en la formación y en el ejercicio diario de quienes toman las muestras es la falta de protocolos unificados para la recolección de fluidos. Especialidades como la cardiología o la endocrinología cuentan con manuales estandarizados y guías muy claras para el manejo de sus pacientes, pero en el área de toma de muestras no existía un estándar equivalente.

Constatamos que el profesional no disponía de guías de práctica clínica específicas sobre cómo recolectar fluidos de manera biosegura en escenarios del día a día o en poblaciones complejas, como pacientes pediátricos o adultos mayores. Por eso decidimos impulsar la creación de un comité de expertos multidisciplinario con representantes de Chile, Argentina, Uruguay y diversos países de la región para redactar los primeros manuales regionales de manejo correcto. Nos organizamos en cuatro mesas de trabajo técnico dedicadas a áreas críticas: la recolección de sangre venosa, la recolección de sangre arterial, la obtención de muestras de orina y fluidos, y una cuarta mesa transversal enfocada en la bioseguridad y la gestión del riesgo ocupacional.

El objetivo es llevar estos nuevos estándares a foros académicos, universidades y recintos hospitalarios de Chile y toda América Latina. Queremos que estas guías se enseñen desde la formación universitaria y se apliquen en los centros de salud. Además, buscamos promover un seguimiento activo en alianza con medios especializados para mapear y verificar cómo se están implementando gradualmente en terreno, asegurando que realmente transformen la práctica diaria y protejan al personal.

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