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El taller nocturno de la fertilidad masculina: dormir bien

La calidad del descanso nocturno influye directamente en la salud de los espermatozoides, junto a una rutina básica de buena alimentación, estilo de vida saludable como pilares fundamentales para favorecer la reproducción. Aunque históricamente la atención en medicina reproductiva se ha centrado en la mujer, el consenso científico acredita que un alto porcentaje de los casos de infertilidad en la pareja tiene un origen masculino. Al respecto, Jason Galdames Severín, Tecnólogo Médico del laboratorio de Andrología de la Clínica de la Mujer y Medicina Reproductiva en Viña del Mar, destaca que la calidad del esperma es crucial no solo para la concepción, sino para el desarrollo de un embrión saludable. Bajo esta mirada integral, surge un factor que muchas veces se pasa por alto: la higiene del sueño.

Un estudio transversal realizado en Dinamarca entre más de 900 hombres asoció alteraciones del sueño con una disminución de los valores de los parámetros seminales. También con el hecho de que mantener un ritmo de sueño adecuado no es solo una cuestión de energía diaria, sino una necesidad biológica para el funcionamiento testicular óptimo. Al respecto, Galdames agrega que el descanso reparador favorece la producción normal de testosterona, una hormona esencial para la formación de espermios funcionales. Estudios recientes vinculan los trastornos del sueño, como la apnea obstructiva o la hipoxemia nocturna, con un deterioro en los parámetros seminales, afectando el recuento espermático y dañando la integridad del ADN.

Sin un sueño profundo, el taller nocturno necesario para fabricar gametos de alta calidad decae notoriamente

La función testicular es, además, extremadamente sensible al calor. Conductas que elevan la temperatura de la zona genital, como el uso de laptops sobre las piernas, ropa interior muy ajustada o baños calientes prolongados, aumentan la fragmentación del ADN de los espermatozoides. A esto se suma el impacto de los campos electromagnéticos de dispositivos como celulares y Wi-fi, que pueden generar estrés oxidativo e inestabilidad genética a largo plazo si no se mantienen hábitos de distancia y desconexión adecuados.

La salud mental y el sueño forman un círculo crítico en este proceso. El estrés eleva los niveles de cortisol, lo que por consecuencia desregula los niveles de testosterona. Muchas veces, este estrés está asociado con hábitos poco saludables como una mala alimentación y falta de descanso, creando un escenario adverso para la fertilidad.

En cuanto a la dieta, la incorporación de alimentos con potencial antioxidante como la cúrcuma, frutos secos ricos en zinc y pescados con grasas saludables protege a los espermatozoides del daño oxidativo. Del mismo modo, es imperativo evitar el consumo de alcohol, tabaco y drogas, sustancias que alteran el equilibrio hormonal y dañan el material genético, aumentando el riesgo de anomalías cromosómicas.

Finalmente, el profesional sugiere consultar a un especialista cuando se lleva al menos un año intentando un embarazo sin éxito o ante la presencia de condiciones médicas como el varicocele. Actualmente, la medicina reproductiva ofrece soluciones avanzadas que incluyen la criopreservación de esperma y técnicas de alta complejidad, donde se realiza una selección exhaustiva de los espermatozoides con mayor motilidad y potencial fecundante para lograr un embarazo exitoso.

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